Lo que el disparo en El Paso significa para el estudiante Latinx

El 3 de agosto 2019 comenzó con un disparo de un AK-47 a las 10:30 de la mañana . El tirador, Patrick Crusius, tenía solo 21 años cuando entró a un Walmart en El Paso, Texas y mató a 22 personas. Según el gobernador de Texas, Greg Abbott, el tiroteo en El Paso representó “uno de los días más sangrientos” en los Estados Unidos . Pero según el estudiante Latinx, el 3 de agosto representa el peligro que domina nuestra seguridad en este país y sirve como un recuerdo que nuestra identidad es una amenaza en los ojos de la supremacía blanca. Para el estudiante Latinx, la tragedia que ocurrió el 3 de agosto no comenzó con el sonido de un AK-47, sino con el manifiesto que Crusius publicó en el internet 20 minutos antes del disparo . Entre la retórica racista, el motivo de Crusius se mostró claramente cuando escribió, “ “En general, apoyo al tirador de Christchurch y su manifiesto. Este ataque es una respuesta a la invasión hispana de Texas” .

Para el estudiante universitario Latinx, estas palabras son lo que hace vivir en campus, lejos de casa, lo más difícil. Estas palabras, aunque recientemente se escribieron, producen un sentimiento de miedo que reconocemos. El odio que escuchamos con el presidente Trump sobre los inmigrantes Latinx ha existido desde que nació nuestra existencia en los Estados Unidos. Aunque crecimos con amenazas de deportación y la separación de nuestra familia, estar unidos con nuestra familia nos dio esperanza. Sin embargo, para el estudiante de Latinx que vive lejos de casa, estar lejos de la familia es el factor más significativo que suscita preocupación y miedo por la seguridad de los seres queridos que no están cerca de nosotros. Estas son las preocupaciones que los estudiantes Latinx en Muhlenberg College tienen todos los días.

Entre las conversaciones que tuve con estudiantes Latinx sobre el tiroteo en El Paso, encontré que la mayoría de los estudiantes no se sintieron sorprendidos a escuchar noticias del crimen. CJ Funes, una estudiante en Muhlenberg del segundo año dijo “Muchos de los tiroteos que han estado sucediendo han sido perpetrados por hombres que son supremacistas blancos. No me sorprendió que esta comunidad fuera atacada”.

Además de no estar sorprendida sobre el tiroteo contra la comunidad Latinx en el Paso, Funes afirmó que también no se sorprendió cuando escuchó la edad de Crusius. “Siento que tienes que ser criado de cierta manera donde la gente te deja pensar que está bien odiar a la gente. Su edad para mí sólo me llama la atención porque estoy a esa edad, y no estoy pensando en matar gente, pero no creo que sea sorprendente porque los niños están expuestos a este ambiente y piensan que está bien pensar de esa manera”, declaró Funes. 

Ruby Ortiz ‘20 tuvo la misma perspectiva que Funes. En relación a su ansiedad sobre el peligro en que viven las comunidades Latinx, Ortiz dijo que el tiroteo “trajo mi miedo más al frente de mi cabeza, porque siempre ha estado allí”. Ortiz encontró que su ansiedad también tiene relación en los lugares donde se siente cómoda y segura. El tiroteo en El Paso no solo confirmó las suposiciones de Ortiz sobre el odio que pone las vidas de Latinos en peligro, sino que también determinó donde ella puede ir. Ortiz mencionó que la ansiedad donde ella se sintió en peligro comenzó unas semanas después del tiroteo.

“Mi prima me invitó a una pijamada antes de que todos volviéramos a la universidad. Todos estábamos hablando de lo que sucede porque queríamos ir a Walmart a buscar algunas cosas, y al mismo tiempo seguimos escuchando rumores de que lo mismo estaba sucediendo alrededor de nuestra ciudad porque nuestra ciudad está muy poblada de comunidades Latinx. Teníamos miedo de que estuviéramos en un área que pudiera ser atacada”. Además de preocuparse por su comunidad en su ciudad natal, Ortiz también expresó una preocupación por las comunidades Latinx que viven en Allentown. La población de Allentown es aproximadamente mitad Latinx, un dato que atrae a muchos estudiantes Latinx a Muhlenberg. Sin embargo, con pegatinas que promovieron un grupo nacionalista blanco la semana pasada, es difícil ignorar que la ciudad latina de Allentown está dentro de un estado republicano que apoyó a Donald Trump durante las elecciones de 2016. Ortiz respondió que “Muhlenberg se ha convertido en mi casa, así que es difícil tener ese significado asociado a mi casa”. 

¿Adónde vamos desde aquí? ¿Pueden estar sin peligro los estudiantes Latinx dentro y fuera del campus de Muhlenberg? Funes piensa que la lucha por la seguridad de la población Latinx en Los Estados Unidos comienza con educación. En respuesta al manifiesto de Crusius, que declaró una invasión Latinx en Texas, Funes dijo “Texas era originalmente México, así que ¿cómo está diciendo que estamos robando su tierra?”. Funes continuó a decir “El racismo se debe a no ser educado. En las escuelas hablamos de ello, pero no siento que es un tema que los niños estén bien educados”.

Mientras seguimos el semestre, tomamos nuestros estudios día por día. A través de llamar a casa, asistir reuniones de Comunidad Latinx o simplemente contar los días hasta el dia de la Acción de Gracias, los pensamientos de la familia están en la mente de todos los estudiantes Latinx que extrañan la casa. Aunque estamos ansiosos por nuestro futuro, somos una generación que se esfuerza por hacer una diferencia. Tenemos una voz, tenemos una pasión y tenemos el poder de voto. Como dijo Una vez César Chávez: “Sacamos nuestra fuerza de la misma desesperación en la que nos hemos sido obligados a vivir. Vamos a perseverar.”


What the El Paso Shooting Means to the Latinx Student

Aug. 3, 2019 began with a shot of an AK-47 at 10:30 a.m. The shooter, Patrick Crusius, was only 21 years old when he walked into a Walmart in El Paso, Texas and killed 22 people. According to Texas governor Greg Abbott, the shooting in El Paso represented “one of the bloodiest days” in U.S history. However, for a Latinx student like myself, the day has a bigger meaning. The shooting represents the danger that dominates our safety in this country and serves as a reminder that our identity is seen as a threat in the eyes of white supremacy. For a Latinx student, the tragedy of Aug. 3 didn’t begin with the shot of an AK-47, but rather 20 minutes prior as Crusius published his manifesto online. Among the racist rhetoric, Crusius’s motive was displayed clearly as he wrote “In general, I support the Christchurch shooter and his manifesto. This attack is a response to the Hispanic invasion of Texas.”  

As a student of color, these words are what make living on campus, far from home, the most difficult. These words, though recently written, spark a recognizable fear. Despite growing up with threats of deportation and the separation of our families, we never accustomed to fear. Being united with our families gave us hope. As a result, for the Latinx students living away from home, being far from family is the most significant factor that sparks the most concern and fear for the safety of loved ones who are not close to us. These are the concerns that Latinx students at Muhlenberg college think of daily.

Among the conversations I had with Latinx students about the shooting in El Paso, I found that most students were not surprised to hear news of the tragedy. CJ Funes ‘22 said, “Many of the shootings that have been going on have been perpetrated by men who are white supremacists. I wasn’t surprised that this community was attacked.” 

In addition to not being surprised about the shooting against the Latinx community, Funes claimed that she was not surprised when she heard Crusius’s age. “I feel like you have to be raised a certain way where people let you think it’s okay to hate people. His age is only surprising to me because I’m at that age and I’m not thinking about killing people, but I don’t think it’s surprising because kids are exposed to this environment and think it’s okay to think like that,” stated Funes. 

Ruby Ortiz ‘20 had the same perspective. In relation to her anxiety about the danger in which Latinx communities live, Ortiz said the shooting “brought fear more to the front of my head, because it has always been there.” Ortiz found that her anxiety also relates to places where she feels comfortable and safe. The shooting in El Paso not only confirmed Ortiz’s worries about the safety of Latinx communities, but also determined where she could go. Ortiz mentioned that her anxiety began a few weeks after the shooting. 

“My cousin invited me to a sleepover before we all went back to college. We were all talking about what was going on because we wanted to go to Walmart to look for some things, and at the same time we kept hearing rumors that the same thing was happening around our city because our city is very populated with Latinx communities. We were afraid we were in an area that could be attacked,” Ortiz said. 

In addition to caring about her community in her hometown, Ortiz also expressed a concern for the Latinx communities living in Allentown. The population of Allentown is approximately half Latinx, a fact that attracts many Latinx students to Muhlenberg. Given the stickers promoting a white nationalist group placed near campus last week, it’s hard to ignore the fact that Allentown is within a Republican state that supported Donald Trump during the 2016 election. Ortiz replied that “Muhlenberg has become my home, so it’s hard to have that meaning associated with my home.”

Where do we go from here? Can Latinx students be safe on and off the Muhlenberg campus? Funes thinks the fight for the safety of the Latinx population in the United States begins with education. In response to Crusius’s manifesto, which declared a Latinx invasion in Texas, Funes said, “Texas was originally Mexico, so how are you saying we’re stealing your land?” Funes continued, “Racism comes from not being educated. In schools we talk about it, but I don’t feel like kids are well-educated about it.”

As we continue the spring semester, we take our studies day by day. Whether through constant calls home, attending Comunidad Latinx meetings, or simply counting down the days to Thanksgiving, thoughts of family linger in the minds of all Latinx college students who miss home. Though we are anxious about our futures, we are a generation that strives to make a difference. We have a voice, we have a passion and we have voting power. As Cesar Chavez once said, “We draw our strength from the very despair in which we have been forced to live. We shall endure.”

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